LANZARÁN LIBRO SOBRE PRÁCTICAS LECTORAS DE MUJERES QUE RESISTIERON A LA DICTADURA

Según la antropóloga Bernarda Aucapan, el proyecto se originó en la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado de 1973 y a partir del trabajo que junto a la profesora de Lenguaje Cecilia Lagos, vienen realizando hace años en torno a las práctica lectoras en diversos ámbitos y contextos.

“A propósito de los 50 años del golpe de Estado, nace la idea con Cecilia Lagos de elaborar una investigación que mezclara tres elementos fundamentales del trabajo que veníamos realizando hasta ese momento: la perspectiva de género, los derechos humanos y el vínculo con el libro y la lectura. Históricamente el trabajo político de las mujeres ha sido invisibilizado, por lo que nos pareció relevante mostrar ese rol, porque creemos y así lo constatan los resultados de esta investigación, que las mujeres tuvieron un rol activo en la resistencia y en la lucha por la vuelta de la democracia”, explicó Bernarda Aucapan.

Por su parte, Cecilia Lagos destacó la relevancia de que se realicen este tipo de proyectos: “La importancia de esta investigación es que nos otorga un relato que permite entender que a pesar de la adversidad y de lo complejo que pueda ser un contexto represivo, de una u otra forma sí se puede sostener la resistencia. En este caso, fue fundamental el trabajo colaborativo que estas mujeres hicieron y mantuvieron a pesar de la amenaza constante en contra de su integridad y la de sus familias”.
El libro y la lectura como un derecho social
Según la obra, que realiza un completo análisis del contexto sociopolítico chileno de esa época, previo a la dictadura el libro y la lectura fueron concebidos como herramientas que permitirían ampliar la educación y la movilidad social: “En el periodo previo a la dictadura, el libro fue concebido como un objeto de orgullo y una herramienta de emancipación; la lectura circulaba sin restricciones en espacios públicos y privados, desde los quioscos ubicados en sectores populares hasta las bibliotecas universitarias, articulando un proyecto país que apostaba por una ciudadanía culta y con conciencia social”.
A diferencia de lo que ocurrió tras el golpe de Estado ejecutado por la junta militar, cuando el libro se transformó en un elemento peligroso y estigmatizado: “Tras el golpe de Estado, el libro fue resignificado como un “material subversivo” y una “evidencia judicial” capaz de poner en riesgo la libertad y la vida de las personas. En los relatos recopilados se narra cómo, para los agentes represivos, poseer libros, material impreso o boletines artesanales servía para ser acusadas de terrorismo”, detalla el libro “Nosotras somos la resistencia”.
El volumen que fue editado por Nütram Lawen e ilustrado por Marcela Gormaz, más conocida como Bluoscuro, también detalla parte de las estrategias y acciones que las mujeres entrevistadas ejercieron para lograr no sólo la preservación del libro y del acto de leer textos prohibidos, sino que también para continuar informándose sobre la contingencia represiva e instruyéndose políticamente de forma individual y colectiva.
Aquello les permitió continuar ejerciendo su libertad intelectual y aplacar emocionalmente lo que significó enfrentar un periodo dictatorial en los distintos ámbitos de su vida doméstica, clandestina, social e incluso de prisión política.








