“SUBIENDO A CONVERSAR CON EL ESPÍRITU DE LA NATURALEZA” ES EL TÍTULO DEL MURAL EN ESCUELA DE RELÚN (VILLARRICA)

En la Escuela Manantial ubicada a 14 kilómetros de Villarrica, estudiantes, docentes y artistas locales dieron vida a un mural construido con tierras del propio territorio. Está disponible el audiovisual que describe el proceso de construcción de este particular mural. Lo puedes encontrar en el canal de Youtube de Triple Lama Taller.

El pasado viernes 14 de noviembre había sido entregado el mural a la comunidad educativa en el marco del aniversario 93 de la Escuela Manantial de Relún ubicada a unos ubicada a unos 14 Km. de Villarrica. De este modo va finalizando la implementación de la iniciativa “Mural Participativo: Puesta en valor del patrimonio inmaterial rural en la comuna de Villarrica”, ejecutada por Gabriela Gaete, de Triple Lama Taller, junto a su equipo, y financiada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Fondart Regional. Convocatoria 2025.

El mural participativo llevó por título: “Subiendo a conversar con el espíritu de la naturaleza”, nombre que fue propuesto por la estudiante de la escuela Catalina Matamala. Llegar a consenso sobre los elementos contenidos en el mural les llevó al menos 2 jornadas en pleno invierno para dialogar, tomar mate y ponerse de acuerdo entre todas las ideas que surgieron. El tema central, elegido por consenso fue el llamado Cerro de Agua Santa, que los niños de la escuela visitan todos los años. El lugar es un sitio de significancia cultural, visitado desde tiempos antiguos por personas de los distintos sectores aledaños. En las sesiones de dibujo colectivo, niños y adultos trazaron diversos elementos que quisieron destacar. Luego, esos aportes fueron recogidos por los artistas locales Paula Ferrer y Aner Urra (Ambos de Colectiva Tierra Húmeda Murales) quienes aunaron las visiones en un diseño que plasmaron en el muro.

Al respecto, la artista local Paula Tikay relevó el aporte de la comunidad como referencia y fuente de inspiración “se sintió esa confianza igual con ellos y ellas contando del cerro, el tema que salió. Nosotros llevamos varios años haciendo talleres participativos y nosotros nos quedamos con esas historias y podemos conocer mucho más el territorio a través de sus relatos”

Gabriela Gaete, coordinadora del proyecto también evalúa positivamente la temática abordada en el mural “siento que es como un tema súper neurálgico el que se toca aquí, este ojo de agua que es milagroso, como muy simbólico de esta transmutación que se hace de esta historia dolorosa hacia la esperanza que es lo que los papás le quieren dejar a los niños (…) Se ha generado una conversación más profunda en torno al cuidado de los espacios naturales y a la recuperación de los territorios”

Pintando con tierra

El trabajo tuvo sus desafíos y particularidades ya que fue coloreado con pinturas naturales hechas a base de arcilla del lago y de distintos territorios aledaños (Chesque, Nalcahue, Liumalla, Hualapulli); además de la incorporación de algunos tintes fabricados en la zona central. Normalmente las pinturas a base de arcilla se utilizan en paredes de bio construcción, pero en esta ocasión se apostó por pintar el salón interior de la escuela que tiene paredes de cemento. La idea se adaptó muy bien generando una atmósfera acogedora y cálida.

Dentro del proceso, a fines de octubre se hicieron 2 talleres para compartir la técnica de pinturas naturales. Las instancias se realizaron con adultos y 6 sesiones para niños y niñas de la Escuela El Manantial de Relún, pero también del Espacio Educativo La Fragua. La instancia fue facilitada por Santiago Naudon, Arquitecto y parte del equipo ejecutor. Les mostramos cómo las tierras recolectadas fueron tamizadas y coladas, hasta obtener una pasta suave. A esto le agregamos cola fría y aceite para preparar una pintura no tóxica, hecha con materiales locales y que generan colores cálidos y suaves. Lorena Bravo, profesora diferencial de la Escuela Manantial de Relún se sorprendió con todo el conocimiento técnico compartidos y señaló: “Hay mucho conocimiento técnico, hay mucha ciencia también”.

Ana Montecinos, educadora del primer ciclo básico del Espacio Educativo La Fragua, por su parte comenta uno de los aprendizajes que ella observó en las infancias días después de haber participado en la experiencia “El taller nos encantó: despertó un ojo observador hacia la tierra que pisamos y con la que ellos juegan. Días después de la visita, los niños y niñas, mientras jugaban con tierra en un sector donde se estaba preparando un invernadero, recordaron lo que habían visto y se preguntaron si esa tierra tenía pigmentos, integrando ese concepto a su relato cotidiano” relata la educadora evaluando los aprendizajes ganados.

Al mismo tiempo narró otra experiencia “en una zona del colegio, sacaban tierra y la probaban sobre una madera para ver qué colores aparecían. Estaban encantados y encantadas con los tonos que surgían. Eso, me parece, siembra en ellos y ellas la atención hacia el territorio que habitan: el cuidado que merece y necesita, y el valor de lo que la Tierra entrega. No todo se compra; hay colores que ya están ahí, en el patio.”


Paz Vallejo, facilitadora de artes visuales colegio Alberto Hurtado de Villarrica, por su parte sostuvo como proyección de los aprendizajes adquiridos en el taller de pintura con tintes de tierra que visualiza es aplicarlo con jóvenes en el taller de diseño de arquitectura que facilita “esto es súper pertinente, porque podemos hablar de posibles construcciones que no son las convencionales, que son también una alternativa ecológica y económica. Fue una experiencia increíble, poder aplicar esto con los chiquillos, replicarlo porque vivimos en un entorno que es rico en estas materias orgánicas, que nos pueden facilitar nuestro trabajo”

Todos tenemos algo que enseñar, todos tenemos algo que aprender

Aner Urra, muralista reconoce que trabajar con materialidades nuevas fue un desafío, pero se muestra contento de haber encarado la propuesta “la experiencia de todo este proceso ha sido bastante agradable, un poco estresante en una parte por el tema de cómo funcionan los materiales básicamente, pero esto de pintar con tierra me parece súper en el sentido como, de aprender cosas nuevas, de experimentar, siempre se dice que igual es bueno aprender cosas nuevas, enfrentarse a estos desafíos que te ponen a prueba, como que te enfrentás a un material nuevo, cómo funcionan en este caso las tierras que se recolectaron”.

Más allá del mura, para la comunidad educativa la experiencia dejó aprendizajes que seguramente continuarán expresándose de múltiples formas. Desde el equipo impulsor de esta instancia se agradece a la comunidad por haberse atrevido a explorar sus tierras y su territorio como fuente de inspiración y de materiales para expresar su sentir a través del arte. Gabriela Gaete en el discurso de cierre planteó que “gracias a este tipo de ejercicios creativos, que nos ayudan a traspasar los límites de nuestras mentes y encontrarnos en puntos comunes: el cuidado de la naturaleza, el respeto por nuestros ancestros y su historia, la esperanza que albergamos para nuestros niños”.

En su intervención, la gestora cultural repasó como uno de los aprendizajes que transcienden la experiencia puntual y se proyectan a futuro como una alternativa posible de convivencia “es aquí donde se hizo evidente para mí que en zonas rurales y en territorio mapuche en particular, no es posible separar la cultura y el arte de la naturaleza. No es posible separar la biodiversidad de la expresión cultural o artística de la persona que vive en el campo, que camina entre los bosques y busca alivio para sus males en las plantas y las aguas que los rodean. En la cosmovisión Mapuche estos elementos son indisolubles, pero también lo son para nosotros que hemos llegado a estas tierras más recientemente. Las miradas mayoritarias de la actualidad hacen parecer que todo es igual y que lo único que existe es aquello que podemos ver con nuestros ojos o escuchar con nuestros oídos, sin embargo los originarios de estas tierras nos siguen enseñando, de una y otra forma, que existen múltiples formas de vida y que todas ellas están entrelazadas para formar un equilibrio amplio y dinámico donde nada falta y nada sobra.

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