LAGO VICHUQUÉN: DEL COLAPSO ECOSISTÉMICO A UNA ESTRATEGIA DE RESTAURACIÓN BASADA EN CIENCIA APLICADA Y POLÍTICA PÚBLICA RESILIENTE.

COLUMNA DE OPINIÓN Por Sandra Cortés, Luciano Caputo y Christian Little
Publicada el 24 de agosto de 2026 en Le Monde Diplomatique Chile

Desde hace más de una década, el lago Vichuquén, la laguna Torca y el estero Llico manifiestan síntomas persistentes de eutrofización. Lo ocurrido en el verano de 2026 marcó un punto de inflexión. La autoridad sanitaria declaró al lago Vichuquén como Zona de Riesgo Sanitario el 4 de diciembre de 2025 y prohibió las actividades recreativas con contacto directo (deportes náuticos) y el uso de sus aguas para consumo humano. La medida se mantuvo hasta el 30 de abril de 2026.

No se trató solo de agua verde ni de un problema estético. Los análisis de muestras de agua del lago identificaron una alta densidad de microalgas verdeazuladas o cianobacterias, potencialmente tóxicas, de los géneros Nodularia y Microcystis asociado a floraciones nocivas en aguas continentales. La autoridad sanitaria advirtió sobre los riesgos del contacto del agua del lago para personas y animales. En una comuna donde el lago constituye un elemento central de la identidad territorial, la recreación y la actividad turística estival, la crisis ecológica adquirió dimensiones sanitarias, sociales y económicas.

El deterioro del lago Vichuquén evidencia la necesidad de abordar de manera integral la restauración del ecosistema y la protección de la cuenca que lo sustenta.

El deterioro del lago Vichuquén evidencia la necesidad de abordar de manera integral la restauración del ecosistema y la protección de la cuenca que lo sustenta.

Durante el episodio de floración masiva de microalgas en Vichuquén se registraron tambien muerte de aves, peces y mamíferos con signos compatibles con una eventual exposición a cianotoxinas. Sin estudios específicos que permitan establecer causalidad, estos antecedentes deben interpretarse con cautela, pero refuerzan la necesidad de investigar los efectos ecológicos y sanitarios de estas floraciones y sus vínculos con las presiones humanas y climáticas que afectan al sistema. En este contexto, el reciente pronunciamiento de la Contraloría* debe entenderse como algo más que una advertencia administrativa. Al constatar problemas de coordinación y la necesidad de reforzar la protección del sistema, vuelve a situar una cuestión fundamental: el deterioro de Vichuquén no puede abordarse mediante respuestas fragmentadas de las instituciones frente a cada nueva emergencia.

El deterioro de estado ecológico de un lago refleja la condición de la cuenca que lo alimenta. Vichuquén, Torca, el estero Llico, los humedales asociados, la cuenca terrestre y el mar forman un sistema interdependiente. El agua conecta estos componentes y transporta nutrientes, materia orgánica, sedimentos y contaminantes al lago. A ello se suman las modificaciones del régimen hidrológico y de la conexión entre el lago Vichuquén y el mar. Cuando disminuye la circulación o la renovación del agua, esta permanece más tiempo dentro del lago y aumenta la probabilidad de que se acumulen nutrientes y se generen condiciones favorables para las floraciones de cianobacterias. El protocolo para la apertura de la barra de arena en la desembocadura del estero Llico reconoce la importancia de esta dimensión hidrológica.

 

Estos factores tampoco actúan de manera aislada. El cambio climático, la contaminación, las modificaciones hidrológicas y las transformaciones del uso del suelo interactúan dentro de la cuenca y pueden amplificar sus efectos negativos sobre los ecosistemas acuáticos. Comprender cómo se combinan estos estresores es un desafío científico central para gestión de cuencas de clima mediterráneo de secano o con influencia costera, donde pueden conducir a cambios abruptos en la integridad ecológica y aumentar los riesgos para la salud y el bienestar de las comunidades.

Temperaturas elevadas, alta radiación solar, estabilidad de la columna de agua y disponibilidad de nutrientes pueden favorecer nuevas proliferaciones de cianobacterias. La lluvia y la escorrentía, por su parte, movilizan sedimentos, nutrientes y materia orgánica. No es posible asegurar que el próximo verano repetirá la crisis anterior en Lago Vichuquén. Sin embargo, la falta de datos integrados, orientados a la toma de decisiones, exige anticipación. Esperar una nueva floración para actuar significa administrar una emergencia; anticiparla significa gestionar el riesgo socioambiental y sanitario.

Existe un avance institucional que debe ser reconocido. En marzo de 2026 comenzó formalmente la elaboración de las Normas Secundarias de Calidad Ambiental para la protección de las aguas del sistema lacustre del lago Vichuquén, que incluye la laguna Torca y el estero Llico. Se trata de un paso indispensable, pero una norma por sí sola no restaura un lago. La norma establece los objetivos de calidad; para alcanzarlos es necesario comprender qué procesos en la cuenca alteran los equilibrios ecológicos en el Lago y mantienen al sistema en una condición degradada. Para implementar planes de acción orientados a la restauración del lago es fundamental identificar las fuentes de nutrientes y materia orgánica, estimar el aporte de los sedimentos acumulados, conocer la conectividad hidrológica y determinar qué condiciones desencadenan las floraciones y qué intervenciones resultan efectivas y sostenibles.

Vichuquén requiere un programa científico-técnico interdisciplinario de acción inmediata y seguimiento sostenido, con recursos y capacidades suficientes. Hidrología, limnología, ecología de ecosistemas terrestres, microbiología, biogeoquímica, ecotoxicología, teledetección, modelación y salud ambiental comunitaria deben trabajar de forma articulada. Se necesitan balances de nutrientes y materia orgánica, caracterización de sedimentos, identificación de fuentes y rutas de contaminación, seguimiento estacional de cianobacterias y cianotoxinas, evaluación de riesgos para personas y animales, sensores de alta frecuencia y modelos que sustenten alertas tempranas.

La restauración tampoco puede quedar circunscrita al cuerpo de agua. Las intervenciones acuáticas deben complementarse con acciones sobre los ecosistemas terrestres que regulan los flujos de materia orgánica y nutrientes que llegan al lago. Recuperar vegetación nativa en la Cuenca y aplicar un manejo forestal con enfoque ecosistémico, puede reducir la erosión y disminuir el transporte de sedimentos y nutrientes que llegan al lago. Estas medidas no sustituyen el control de las fuentes puntuales de nutrientes, las mejoras tecnológicas en los sistemas de saneamiento ni la recuperación de la conectividad hidrológica entre el lago y el mar, sino que complementan estas acciones al reducir las presiones provenientes de la cuenca alta y fortalecer su capacidad natural de regulación

Este enfoque no parte desde cero. En universidades y centros tencnológicos existen investigadores, profesionales y capacidades instaladas para estudiar ecosistemas sometidos a estresores a múltiples escalas. El desafío consiste en transformar esas capacidades en una respuesta coordinada frente a un problema territorial concreto, involucrando el trabajo activo de las comunidades y actores del territorio.

El lago Vichuquén necesita gobernanza y ciencia. Necesita una norma secundaria, pero también datos actuales y monitoreo de alta frecuencia. Necesita fiscalización, prevención, capacidad de anticipación y restauración. Se requiere una misión de restauración del sistema Vichuquén-Llico-Torca, con un equipo interdisciplinario estable, financiamiento, responsabilidades institucionales, indicadores verificables y objetivos de corto, mediano y largo plazo.

No se restaura un lago tratando síntomas aislados. Es necesario comprender la cuenca y actuar sobre los procesos que originan y mantienen su deterioro. La próxima floración de cianobacterias debería encontrar a las instituciones, la ciencia y las comunidades trabajando de forma coordinada para recuperar la integridad ecológica del sistema y proteger la salud y el bienestar de quienes dependen de él. Restaurar Vichuquén exige recuperar, en conjunto, el lago, sus humedales y la cuenca que los sostiene.

* Contraloría ordena reforzar protección del Lago Vichuquén ante su deterioro ambiental “permanente” Fuente: Emol.com: https://www.emol.com/noticias/Nacional/2026/08/19/1208942/contraloria-reforzar-proteccion-lago-vichuquen.html.

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Sandra Cortés A. Epidemióloga ambiental y salubrista. Centro de Desarrollo Urbano Sustentable. Comité Científico Asesor de Cambio Climático. Escuela de Salud Pública, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Luciano Caputo G. Limnología y Cambio Global. Facultad de Ciencias Biológicas, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Christian Little C. Investigador principal del Instituto Forestal (INFOR) y encargado del Programa Ecosistemas Forestales y Agua.

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